Ola de frÃo
¿Hasta qué punto influye la info de los medios en el frÃo que sentimos? Las alarmas, indudablemente necesarias en zonas de nieve, parecen extenderse por grandes ciudades como Madrid, (donde no creo que haya peligro de alud por ahora) produciendo una sensación de frÃo mayor de la que sentirÃamos sin tales avisos. O al menos es lo que yo quiero creer. FrÃo hace, y mucho, y el viento no ayuda nada. Pero, como cualquiera que haya pasado un tiempo por encima de los Pirineos, he soportado durante semanas temperaturas al menos 10º C más bajas que las de anoche y que yo recuerde no tenÃa esta sensación de frÃo infernal (porque como dice Philip K. Dick en Ubik el Infierno debe ser de frÃo extremo y no al revés), de desasosiego, de agresión climática…Vamos, que no sé qué me pasa. Siempre me gustó el frÃo, nunca me costó tanto salir de la cama para enfrentarme a él, nunca eché tanto de menos a alguien que me diera calor por las noches. Un amigo me dijo una vez, que pensaba que en otoño se creaban más parejas como una previsión instintiva; como quien acumula alimentos para el invierno, que busca también quien le dé mimitos y calor en las noches frÃas. Ni siquiera creo que el otoño sea la estación en la que más nos emparejamos pero la teorÃa siempre me hizo gracia.
Como esto no va a ningún sitio, podemos disfrutar del cielo azul que el viento nos deja, de como el aire helado te hace sentir la cara, del gustito del café en el refugio de la cafeterÃa a las 9 de la mañana…no sé, acabo de volver de la calle y la verdad es que hace un frÃo del carajo. Y dicen que mañana empeora…. ¡vaya! no querÃa oÃrlo.


