Mickey Mouse ya es nuestro
Que Mickey Mouse (que ya tiene 99 años) deberÃa ser de dominio público es obvio, como otro montón de cosas. Lo gracioso es que según una noticia de El PaÃs de hace un par de semanas (que no cita fuente), por un pequeño detalle en la colocación de los nombres en unos tÃtulos de crédito, Mickey Mouse es de dominio público con la dichosa ley (estadounidense in this case) en la mano.
Los tÃtulos en cuestión pertenecen a Steamboat Willie, la primera peli de dibujos animados con el sonido sincronizado y la primera en la que aparecÃa Mickey Mouse. Como se puede ver en la foto, entre “Walt Disney” y “Copyright” hay dos nombres: Ub Iwerks y Cinephone Powers System. Estos sà podrÃan en teorÃa haber reclamado la propiedad pero no Walt Disney que se encuentra demasiado lejos en el orden de nombres. Sin embargo, según el tratado legal Nimmer, un copyright queda anulado cuando varios nombres crean incertidumbre y ambigüedad (Ub Iwerks y Cinephone en este caso) asà que este Mickey Mouse deberÃa pasar automáticamente al dominio público.
Algo no menos bonito que esta casual colocación de nombres es como esto ha llegado a ser noticia. Al parecer todo empezó con un ex productor de Harvey, también ex archivista de Disney, Gregory S. Brown, que se convirtió en un experto en este tipo de cuestiones legales al tener que pelear contra Disney (y perder) por un personaje que se disputaban las dos corporaciones.
Visionando Steamboat Willie se fijó en los tÃtulos de crédito y anunció su descubrimiento sin que nadie le hiciera mucho caso. Con la potencia de los servicios jurÃdicos de Disney, meterse en la devolución al dominio público de algo que vale 2.000 millones de euros es algo asà como un suicidio. Pero a pesar o precisamente por eso, diversos personajes han recogido el testigo de Brown en su lucha contra el gigante.
Ningún abogado famoso y gran bufete parece dispuesto a meterse con Disney. Supongo que están cómodos y satisfechos y ni al más adicto a la fama le llama la atención un caso tan hermoso como impopular en un occidente tan proderechos de autor. Por eso, son estudiantes de leyes los que se lÃan la manta a la cabeza.
Primero fue Lauren Vanpelt de la Universidad de Arizona en 1999, que recogió la tesis de Brown y la apoyó, colgando su informe en Internet. Un año después Douglas Hedenkamp, de la Universidad de Georgetown, investigó el trabajo ya hecho, consultó la Biblioteca del Congreso y los archivos de la Universidad de California Los Angeles y llegó a la misma conclusión. Escribió a Disney que le respondió muy en su lÃnea, amenazando con acciones legales si no dejaba de investigar.
No tenemos más nombres pero por lo visto en los cÃrculos académicos norteamericanos se sigue hablando del tema, no me extrañarÃa que en voz baja, temiendo que algún siniestro personaje se persone en el campus exigiendo que se dediquen a otra cosa.
Se acusa por cierto a Disney de muchas cosas, tanto al principal fundador de la compañÃa, Walt, del que se dice que era terriblemente racista y misógino, como a la compañÃa Disney Entreprises, que utiliza un doble rasero reteniendo con uñas y dientes creaciones como el primer Mickey mientras defiende el paso al dominio público de personajes de sus pelÃculas que fueron creados por otros.
Pero nadie habla de los animales en Disney y la influencia de su humanización en los niños o los peligros de hacer una pelÃcula infantil en la que las ratas son buenas. Y quien crea que esa influencia no es real se equivoca.
Hace poco me contaba Gallo Verde (con permiso, Gema) como su sobrino pequeño, acompañando a la abuela al mercado, gritó aterrorizado NOOOOOO cuando vió como el pescadero le cortaba la cabeza a una merluza y marchó amenazando a todo el personal con volver acompañado de su padre para devolver todos esos pobres peces al mar.
No dejan de gustarme las creaciones de Disney, pero o suben la edad permitida para verlas, o tendremos en el mejor de los casos un montón de vegetarianos. En el peor, vete tú a saber qué infecciones en incautos pequeños que quisieron acariciar a Ratatouille.
Pero eso es otro tema. Terminemos con Steamboat Willie, el primer Mickey Mouse de dominio público en el que por cierto el ratón más famoso del mundo no trata demasiado bien a los otros animalitos:

