Formato electrónico for dummies (especial para editores)
TenÃa mis dudas con el tÃtulo de este post, je, no fuera a ser que algún editor suspicaz se me ofendiera. Luego me di cuenta de que lo de usar for dummies en los tÃtulos debió ser idea de algún editor que supongo no tendrÃa la más mÃnima intención de ofender. For dummies se utiliza desde hace años también en la edición hispana, para todo tipo manuales que pretenden ser guÃas para “no expertos” sobre programas de software sobre todo pero también para cualquier cosa que asuste a la gente por “no ser de su campo” entre otras variopintas razones.
Nuestras experiencias recientes nos han dejado en shok ante el visceral rechazo de la mayorÃa de editores (con sus excepciones, claro) ante algo que consideramos un regalo de los dioses. Un regalo para cualquiera en cualquier parte del mundo … y quizás habrÃa que preguntarse si en algunas partes más que en otras.
Para hacerlo más fácil, vamos a utilizar el sistema de SabÃa usted que… tan querido por las revistas de divulgación (ejem), que también podrÃamos llamar, “las 10 obviedades del libro electrónico”, por ejemplo. Asà que, empezando por lo facilito, sabÃa usted que…
- Independientemente de lo que cada uno opine sobre las leyes de propiedad intelectual, el hecho de que una obra escrita esté en formato electrónico no es delito.
- De hecho, hace ya mucho tiempo que se venden obras escritas en formato electrónico, sobre todo material para trabajos de investigación. Para el que le interese lo que opina la RAE, aquà está su definición de ‘libro’:
(Del lat. liber, libri).
2. m. Obra cientÃfica, literaria o de cualquier otra Ãndole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa O EN OTRO SOPORTE. “Voy a escribir un libro”. “La editorial presentará el atlas en forma de libro electrónico”.
- Hasta hace relativamente poco tiempo, el valiente que conseguÃa un libro en formato electrónico y se decidÃa a leerlo, tenÃa que hacerlo en un ordenador. Esto convertÃa la lectura en algo cansado e incómodo principalmente porque la pantalla del ordenador emite luz (lo que cansa mucho la vista) y porque aún en el caso de un ordenador portátil y pequeño, el depender de él para la lectura lo hacÃa poco confortable y muy limitado en movimiento. Desde que existen los libros de tinta electrónica, estos inconvenientes han desaparecido.
- El intercambio de libros a través de redes p2p y/o su subida a algún tipo de repositorio en Red no existe más que en el caso de un puñado de tÃtulos. El victimismo y las peticiones de persecución de ese tipo de prácticas no tienen el más mÃnimo sentido.
- Se ha hablado de la existencia de copias “ilegales” de libros casualmente en zonas donde la distribución de las editoriales no llega ni tiene pensado llegar. Aunque esto resulte dificil de creer, se entiende mejor cuando se recuerda que hay más paÃses en el mundo además de los europeos y que encima son increÃblemente grandes, diversos, desiguales y complejos.
- En ningún caso se trata de imponer nada a nadie, todo lo contrario. Y precisamente porque no prentendemos imponer el formato electrónico a nadie que no desee usarlo, pensamos que tampoco se debe imponer el papel como formato único a los que prefieren el digital. No todo el mundo tiene la misma forma de vida, los mismos hábitos ni por supuesto, los mismos gustos (también para el soporte y no sólo para el contenido).
- Por tanto, si hay un porcentaje más o menos grande de potenciales lectores/compradores de libros que quieren formato electrónico, ¿por qué no dárselo?. Los costes para la editorial se reducen, por lo que el libro puede venderse más barato. Los que habitualmente consumen podrán comprar más y los que no se lo podÃan permitir, podrán simplemente comprar. Todos salimos ganando.
- En cuanto al miedo a la falta de control de los formatos digitales y a la posibilidad de reproducción “indiscriminada” y “descontrolada”, decir por un lado, que el control es posible también en el formato digital. Por otro, el control no es necesario como comúnmente se piensa. Si el modelo de negocio se piensa bien y sobre todo si no se duerme uno en los laureles dejando de responder a una demanda existente, es fácil crear una cultura de consumo-pre-pago a través de la Red. La autoregulación es asombrosamente posible y real en Internet. Sólo hay que darle una oportunidad.
- Lo sucedido con el intercambio de música y vÃdeo responde precisamente a la falta de acción de la industria ante una demanda que clamaba nuevos formatos para nuevos modelos de ocio. Si hubiera tomado las riendas en su momento hubiera ganado mucho más dinero (iTunes factura ya en música más que Wal-Mart), lo seguirÃa ganando hoy, y el común de los mortales no sufrirÃa recortes de derechos.
- Y por último, la copia gratuita es publicidad gratuita. Una publicidad que los autores de los premios, los escaparates y los grandes montones no necesitan. Pero los autores no son sólo ellos. No lo olviden. Hay un mundo increÃble de autores ahà fuera, y ahora descubrirlos es posible.




