Flechazo
Me faltaba una parte y ya la tengo. Mi media naranja, mi conexión con el mundo, mi defensa, mi ofensiva, mi muleta, mi lanzador de tela de araña. Que bonito es el amor, más que nunca en el ciber-tiempo. SÃ, compañeros, es… mi portátil, y… Linux por supuesto. Un escalofrÃo me recorre aún la espina dorsal. Yo estaba prometida a otro, quizás con más capacidad, con más presencia, un gran curriculum y bajo precio; estaba decidido. Cuando llegué un foco lo enfocaba en el centro de una sala y un corro lo contemplaba con admiración. Yo también lo miraba, pero a mi espalda, en la sombra que producÃa el foco algo me hizo darme la vuelta. Un pequeño Acer brillaba con otra luz que sólo yo podÃa ver. Fue un flechazo. Nadie pudo convencerme de que estaba perdiendo la oportunidad de mi vida. Dejé al otro plantado y me fugué con mi nuevo compañero de fatigas, feliz y segura, rumbo a la tierra del frÃo, a la fusión hombre-máquina, a la construcción de la ciberautopista hacia el futuro. Que pequeño es, que valiente, como me sonrÃe, que dulce me susurra. Tomamos carrerilla y… a por ellos, pequeño.


