“Don’t panic”
He vuelto. A Madrid, al trabajo y espero que también a escribir todo lo que me gustarÃa; que el final del verano no debe suponer sólo la vuelta a la frÃa y sorda oficina, y a la ciudad que echa tanto en falta el mar (que por no tener, ya no tenemos ni rÃo, secado o desviado- no sé- por Albertus RuÃz-Gallardonius y sus implacables tuneladoras). Aprovechemos la vuelta al cole para tomar o retomar (según el caso) la frenética actividad bloggera bloqueada por el calor o la falta de wifi en las playas.
Por cierto, que llegó el esperado kit ADSL ( justo antes mi emigración anual a Barna) pero esos duendecillos que me estropean la nevera y la cisterna cada dos por tres ahora tienen colegas en Timofónica y cuando fuimos a instalarlo descubrimos que nos habÃan cortado la lÃnea por cobrarle el mantenimiento a la persona equivocada y rechazar ésta el pago. En dos semanas recuperaremos la lÃnea previo pago de la correspondiente sanción. Vamos, que cuando vuelva a conectarme en casa no me lo podré creer. No obstante, ayer confirmé mis sospechas al descubrir que en un colegio religioso cercano a mi casa hay una red wifi estupenda y un poyo en la puerta bastante cómodo si no llegamos a las lluvias del otoño en esta situación.
Menos mal que aún hay asilo para los sinwifi, buenos hermanos que además ¡se casan!, celebrando la boda más divertida y auténtica a la que he asistido. Bodorrio ciberpunk en una piscina municipal de lujo, en un pueblo precioso de la profunda Extremadura que merece reportaje, docu, peli, libro y mención en toda guÃa que se precie (en la ciberpunk-en proyecto-ya se encuentra por descontado), gracias a sus ciudadanos, hijos adoptivos, infraestructuras, hermosos paisajes y como no a su siempre necesario Señor Alcalde al que además, le queda muy bien el cuello Mao (y no es peloteo, Quico).
Boda entre amigos, risas, cerdo ibérico, bañitos y karaoke.
Se echó sinceramente de menos a los ausentes.
Inmejorable fin de vacaciones después de la super escapada portuguesa, seguida de la inolvidable semana en Barcelona, llena de luz, mar, colores, juergas, el fantasma de Ramón y conversaciones nocturnas tranquilas e interminables, acompañada de tres amigos emigrados a la ciudad cada uno por su lado y atados de alguna forma a ella por necesidad, amor y aún algo de curiosidad, por lo que las reflexiones sobre Barcelona y su gente surgÃan a menudo. La relación de amor-odio parece al final resultar inevitable para los foráneos. Yo sigo siendo visitante, asà que de momento, mi amor sigue intacto.
Parece que este comienzo de curso es como los otros, compañeros con depresión pos-vacaciones, declaración de intenciones para hacer ejercicio diario o aprender a tocar la guitarra y coleccionables inverosÃmiles como el actual Monte su Casa de Muñecas Andaluza. Pues no. Como dice La guÃa del autoestopista galáctico: ‘Don’t panic’, pero este será el curso definitivo. Y si no… a seguir jugando.


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Bidatz
Viernes, 26 de Agosto de 2005 | 6:57 pm 6:57 pm
Hola,
Pues si que es duro volver a lo de siempre. A mi me ha costado un monton ponerme a estudiar. Hacer el vago es lo que tiene, que cuesta poco acostumbrarse y mucho desacostunbrarse.
2
Cesar
Lunes, 29 de Agosto de 2005 | 1:09 am 1:09 am
No quiero ir mañana al coleeeeeeeeeeeeeeeeee