Comments y recuerdos
Me ha sorprendido (ya sé, que me sorprendo de cualquier cosa) el tipo de comentarios que se van haciendo desde ayer a posts y artÃculos relacionados con la muerte del Papa desde Periodista Digital (comments que me recomendó un nodo-compañero) a nuestro querido Perro. No veo muy buen rollo. No deberÃa sorprenderme. Con esta figura pasa como con otras muchas cosas (que no voy a nombrar ahora no sea que nos pongamos a discutir aunque sea con la lámpara), o estás totalmente de acuerdo o totalmente en desacuerdo pero el medianamente de acuerdo escasea. Por eso los ánimos se crispan con facilidad y las sensibilidades se retuercen doloridas, con más motivo cuando tiene que ver con religión. Aunque el momento es ciertamente delicado y doloroso para los otros, y no sé yo si este tipo de polémicas de cuerpo presente va a algún sitio, siento estar tan de acuerdo con las crÃticas a un Papa demasiado conservador, representante de una iglesia excesivamente injusta, con demasiado poder muy mal utilizado. En fin, a ver si esta vez tenemos suerte. Mientras eligen, sudorosos y excitados, el mundo sigue con sus cosas, más o menos previsiblemente, según el análisis… Era previsible que lloviera (a pesar de lo cual no cerré la ventana), era previsible la polémica, era previsible que Mugabe volviera a ganar las elecciones…
Leyendo El PaÃs con mi desayuno de sábado (que es el mejor de toda la semana) me he encontrado con un artÃculo de opinión firmado por un hombre que conocà una mañana de sábado primaveral como la de hoy, en mis tiempos de investigadora de la influencia toledana en la pincelada del Greco, en la Biblioteca Nacional, con el que acabé tomando un vino para celebrar que los últimos apuntes de aquella mañana me permitÃan despedirme de la universidad. No alcancé a saber como pensaba realmente este hombre sobre las cosas que ahora más me preocupan, ni llegué a imaginar si harÃa bien su trabajo o no. Pero como especialista en relaciones entre ejército y sociedad civil en el ámbito de las dictaduras centroamericanas, su labor era luchar contra los abusos y disminuir los desniveles, es decir, un trabajo bonito. No sé como le fue con eso. Hoy en el periódico, decÃa lo que todos pensamos de las increÃbles afirmaciones de cierto video fascista, más en concreto de la idea de la malvada planificación de la izquierda, señalando principalmente lo imposible que hubiera sido para cualquier mente, por brillante y perversa que fuera, prever la catastrófica gestión del gobierno en los fatÃdicos dÃas de marzo. La verdad es que el artÃculo, Chesterton y la doble conspiración tiene su gracia, y me ha resultado agradable recordar al autor, guardado en un rincón del cajón de mis confusos y últimos dÃas de estudiante, justo ahora que, de alguna manera, vuelvo a estudiar.



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