A desalambrar

(ya nos comimos la alambrada)

Just when I thought I was out... they pull me back in


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Cualquier sociedad que renuncie a un poco de libertad para obtener algo de seguridad, no se merece ni libertad ni seguridad, y acabará perdiendo ambas.

Benjamin Franklin


yo

El Poder de las Infraestructuras. Cuentos dentro de cuentos

Abril 10th, 2008 by María

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Estoy leyendo Alcantarillado, gas y electricidad de Matt Ruff. Todavía voy por la mitad así que es pronto para hablar pero me lo estoy pasando muy muy bien con él.

Una de las cosas que más me divierten del libro, son las pequeñas historias con las que el autor te pone en contexto a un personaje o una situación. Ahora leía el capítulo en el que el personaje Jon Frum (uno de los becarios del departamento de contabilidad creativa de las industrias Gant) explica cómo sabe donde se esconde en pleno Nueva York el submarino Yabba-Dabba-Doo, que capitaneado por un original grupo de terroristas ecologistas amenaza las propiedades de las industrias Gant.

Frum cuenta que cierto grupo de habitantes de Fiji (de donde viene su familia) vieron durante años a los hombres blancos con sus hermosos objetos, sus modernos artilugios, sus maravillosas útiles e inútiles manufacturas. Les pareció algo tan mágico que surgió una nueva religión: el Culto a la Carga.

El rito más importante consistía en construir dársenas pues se tenía fe en que los puertos atraían la carga. Alguno pensará que después de años sin que llegara carga alguna, la religión entraría en crisis y desaparecería. El que piense así no conoce la naturaleza de la fe. El rito de la carga no sufrió más que una pequeña escisión cuya reforma consistió en construir pistas de aterrizaje. Por lo demás se reforzó.title="howard_pista-al-norte"

El bisabuelo de Jon Frum, líder espiritual de fe y decisión inquebrantables metió a su hijo mayor en un barco rumbo a Nueva York para secuestrar o (si era posible por supuesto) comprar al presidente Roosvelt pues el personaje atraería sin duda carga a toneladas.

El joven intrépido obedeció a su padre sin saber que el barco no atracaba en Nueva York sino en San Francisco así que cuando llegó no sólo estaba en la otra punta del país sino que descubrió que no tenía fondos ni para comer.

Un rico empresario japonés (Hideyoshi), se apiadó de él recordando su llegada a América. Le dio alojamiento, trabajo y le enseñó inglés. Nuestro héroe estaba tan feliz entre tanta carga que a pesar del escaso sueldo, ni se planteó volver a Fiji.

Entonces llegó la II Guerra Mundial con Pearl Harbor. Los japoneses, incluído Hideyoshi, fueron enviados a campos de concentración después de ser obligados a mal vender sus empresas.

title="zero"Cuando terminó la guerra el nipón fue liberado, pero loco de atar y jurando venganza contra los Estados Unidos. Aún le quedaba dinero escondido y sólo tenía una persona a la que acudir en busca de ayuda para su venganza: nuestro querido Frum, eternamente agradecido a su antiguo protector y que entretanto se había casado con una chica judía (Hannah) separada de su familia sionista porque lo único que deseaba en la vida era construir sus inventos electro-mecánicos.

Así se juntaron el hambre y las ganas de comer. Locura, deseo de venganza, Culto a la Carga y la disposición de vender el alma al diablo con tal de tener dinero para construir artilugios.

El trío recorrió los Estados Unidos con su excéntrico y maravilloso plan, que consistía en lo siguiente:

title="ufo"En Hawai, compraron parcelas y con estacas de bambú señalizaron en ellas pistas de aterrizaje a la vez que Hannah instalaba altavoces camuflados para transmitir la información de vuelo en japonés a una frecuencia demasiado alta para ser oída por el hombre, pues la idea era atraer a los (fantasmas de los) aviones de guerra japoneses.

En la costa de California y Oregón hicieron lo mismo. Pero en el desierto de Nuevo Mexico instalaron en cambio estaciones de abastecimiento de combustible para Ovnis.

En Indiana, Illinois y Michigan Hannah inventó unos túneles inductores de viento para atraer tornados, y en Georgia y Pensilvania contruyeron arsenales con armas antiguas sobre antiguos cementerios indios, con la intención de que los fantasmas se levantaran en armas contra el gobierno.title="submarine"

El último y más importante proyecto era en Nueva York, donde construyeron nada menos que bajo la estatua de la Libertad, una base subacuática para el atraque de submarinos alemanes, oportunamente aprovechada años después por el Yabba-Dabba-Doo.

Más o menos en esa época, Hideyoshi murió creyendo en el poder de atracción de las infraestructuras, Hannah escribió un diario que nunca publicó y Jon Frum no se sabe… pero es una historia genial. ¡Me encanta este libro!

Manolete

Febrero 6th, 2007 by María

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No entiendo prácticamente nada de toros, a pesar de ser nieta de aficionados, pero me atrae enormemente su significado, su historia, sus leyendas y su lenguaje, que tantas riquezas nos da.lupesino

Desde hace un tiempo sé más cosas y tengo ese mundo algo más cerca gracias a Rosa que seguramente es la persona que más sabe de toros del mundo y a David Plaza. Y, la verdad, independientemente de lo que sepan o dejen de saber, lo mejor de todo es verles disfrutar.

Ahora me entero por Rosa, de que a punto del estreno de la anunciada película sobre Manolete (protagonizada por Adrian Brody! y Pe) y a punto también por lo tanto de que empiecen a inundar las librerías títulos de todos los tipos y colores sobre Manolo Rodríguez, presenta, como dice Rosa por un capricho del destino, una alineación de planetas, un “serendipity” de kilo, su libro sobre el torero Carmen Esteban a la que también conocemos.Adrian

Si hay algún secreto para que algo salga bien es echarle ganas y que el cuento te guste y me consta tanto la pasión de Carmen (por todo, pero en especial por los toros) como que ha sudado bien la camiseta.Manolete

El libro se llama Lupe, el Sino de Manolete por el nombre de la mujer (Lupe Sino) a la que amó contra todo lo que se le puso delante en esa época de tanta carrera de obstáculos.

Del texto, sé de los pasajes que Rosa ha leído y suena muy bien. Promete.

Banderas de nuestros padres

Enero 30th, 2007 by María

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cartelDespués de una racha de películas no malas sino pésimas, al fin un poco de luz al final del tunel de la decadencia en el cine norteamericano: Banderas de nuestros padres de Clint Eastwood.

La única referencia que nos llegó es que trataba sobre la batalla de Iwo Jima… y que era triste, por lo que no estaba en los primeros puestos de las películas por ver. Pero Roger Colom nos contó que la película trataba la toma de la famosa foto de los marines plantando la bandera en Iwo Jima y de la gira posterior de esos marines por EEUU contando la jugada. Eso sirvió para despertar nuestra curiosidad sobre cómo lo habría contado.

Y resuslta que lo ha hecho muy bien. Intercala escenas de la batalla en el islote japonés con la repercusión de la foto de la bandera y la gira que a continuación hacen por Estados Unidos los soldados que participaron en tan simbólico acto.

Batalla/Gira; Caos, sangre y dolor/ Fiestas, discursos y aplausos. La contingente colocación de la bandera, contra su poderoso significado para el pueblo americano cuyo bolsillo ha de ser movilizado por el corazón comprando bonos de guerra. El ruido de las bombas contra el de los fuegos artificiales.

iwo jima flagUn fotógrafo dispara y la foto sale en todos los periódicos llenando América de esperanza y orgullo patriótico. Los chicos salen de espaldas, todas las madres intentan reconocer a los suyos entre los héroes sin rostro, anónimos como los japoneses cuyos rostros no ves en toda la cinta. Pero la necesidad de contruir una historia, de dar sentido a la guerra, hace que los héroes dejen de ser anónimos.

La bandera se colocó al tercer día. La batalla duró 35.

Después de eso, tres supervivientes tienen que soportarse a sí mismos de gira por todo el país en una lucha entre la verdad y la representación, la misma verdad pero dicha con mentiras para conseguir lo único que importa ahora. No si este o aquel estaban allí o no ni cuando, no si es más importante la primera bandera o la segunda.

Creo que la película va de eso. De la guerra, de los héroes, de los símbolos y de cómo se cuentan las cosas, para quién y para qué.

soldier of japanAhora no hay que perderse la otra cara, porque Eastwood ha hecho dos pelis de una tacada sobre el mismo tema pero desde los puntos de vista de los dos bandos. Cartas desde Iwo Jima muestra la versión japonesa de Banderas de nuestros padres, rodada íntegramente en japonés, está recibiendo muy buena acogida tanto en Japón como en EE.UU. Hay que verla.

Jarrón

Octubre 27th, 2005 by María

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Anoche no me apetecía cocinar. Así que antes de ponerme la peli de todas las noches antes de quedarme dormida me bajé a cenar a Málaga, supongo que por huír del desasosiego que Madrid me produce estos días que se ha vuelto tan poco seguro para nosotros.

Decidí no ir a ninguno de nuestros sitios habituales, haciendo caso a las advertencias de Kamaji, siempre oscilando entre la precaución lógica y el terror paranoico. Hasta en sus peores profecías, la realidad le ha superado siempre.

Así que fui a la antigua estación de trenes, ahora reconvertida en macrocentro cultural y de ocio alternativo controlado por los neopicassianos, insoportables pero demasiado ocupados con su propio ombligo como para siquiera notar tu presencia.

Había un local nuevo, ni demasiado escondido ni demasiado a la vista, perfecto para una cena sencilla, cómoda, rápida y tranquila.

No pudo ser. Nada más pedir la sopa de puchero el camarero me plantó el jarrón encima de la mesa. El mismo de siempre, con sencillas ramas de hiedra serpenteando su superficie y un ramo de margaritas dentro. Esta noché no, pensé, estoy muy cansada.

El mismo jarrón de las escaleras del Arco de Cuchilleros, el mismo de Budapest, Praga, Santiago y tantos otros sitios los últimos meses. El mismo objeto hermoso y absurdo que me produce sudores cada vez que lo veo, una ansiedad resultante de mezclar miedo y deseo. Como una nueva cita cuando estás enamorado.

Un objeto cotidiano más que se volvía neón en la tranquila penumbra desde el día en que cogí el sobre de manos de una desconocida, y lo abrí y busqué y pregunté y acabé acudiendo a aquella fiesta donde te conocí, donde después de escuchar tu vida y tu proyecto durante horas, sin dejar de beber, entre humo clandestino y música de otro siglo, dije que sí; lo dije porque lo pensaba y porque lo sentía, a pesar del alcohol, y tú sabías que así era. Hay esperanza, me dijiste y te creí. Por eso sigo en esto. Por eso no me exiliado (del todo) como los demás.

Saqué el pequeño ordenador del bolsó y recé porque hubiera línea (en la costa ha habido muchos cortes últimamente, nadie sabe por parte de quién). Había. Mientras llegaba a La Médula lo puse a un lado, me remangué (mientras pensaba mañana a las 9 tengo que estar en la oficina), saqué las flores del jarrón y metí la mano.

(Continuará)

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