Cambio climático
Cuando aún no me habÃa acostumbrado a la increÃblemente agradable sensación de sentarme en casa ante el ordenador con los pies descalzos, viene otra ola de frÃo. Esta actitud de cruel amante del clima no es de recibo pero en fin, es lo que tienen las fuerzas de la naturaleza y en parte por eso la gente les tiene tanta envida, no se contienen y hacen lo que les da la gana. Y pasa un poco como con las revoluciones, que se pueden preveer pero no evitar, sólo con un buen analista de redes y aún asà cambiar el rumbo del viento de la libertad es realmente complicado por no decir imposible. Claro que depende mucho del lugar donde caiga la tormenta. Depende del tipo de suelo, de las infraestructuras, de si hay deforestación o no, si es que no, hay que ver si hay árboles, enredaderas o ambos, si es época de tala cuando empieza a llover o existe petróleo en el subsuelo. Los factores son muchos pero el cambio en el paisaje suele ser inevitable y como poco se queda todo mucho más verde y más fresquito.
Y como quien no quiere la cosa ya es viernes y yo con estos pelos (hoy mismo me lo corto). Otro dÃa bastante raro, en el que los esfuerzos tanto conspiratorios como de lucha abierta por mejorar mi situación laboral sin salir aún del Imperio han fracasado definitivamente porque mi jefe no lo ve claro. Dudo sinceramente de que vea algo más allá de los partidos de paddle en su chalet de Las Rozas, a los que es adicto. Que poco me queda (y ahora va en serio), tengo que averiguar donde guardan las espadas láser, copiar la agenda de teléfonos por si acaso y coger unos cuantos rotuladores fosforescentes. Voy a repasar el orden del dÃa que hoy tengo un dÃa-agenda-de-ministra de los que hay pocos.
No os perdais el post de Lobo de hoy, por favor, que es grandioso.


