Aclaración
Esta tarde mandé un mail de convocatoria a todas las unidades disponibles para que rulara convocando una reunión de urgencia con el fin beber unas cañas en terraza castiza para celebrar que me habÃan desalojado del curro. Con las prisas y el estar a varias cosas a la vez, no escribà el mensaje de forma adecuada, lo que dio lugar al esperado malentendido. Como ya no sé a quien mandé el mensaje, aclaro el asunto públicamente, sin dejar de tomar nota y agradecer profundamente la preocupación suscitada.
No me han despedido. Una de esas enorme máquinas con forma de sacacorchos con las que el ayuntamiento trata sin descanso de buscar oro para hacer más túneles (o al revés) o quizás de torturar psicológicamente a la población mutante del mundo subterráneo por miedo a que formen un ejército que reviente las olimpiadas, ha apuntado mal y se ha cargado una tuberÃa de gas justo debajo del despacho de marketing.
Es decir, que por una vez los dioses han oÃdo mis súplicas (aunque mi petición era para una hora más temprana) y nos han desalojado del edificio, por lo que era libre a las 14:30 h en vez de a las 18.
Si mi jefe hubiera reaccionado antes nos podÃamos haber ido a la una para el vermú (como bien ha señalado mi compañera Marga), pero ha hecho falta que la secretaria de dirección se marease y que la gente se fuera escapando por la puerta de atrás para que tomara tan crÃtica decisión, pues en realidad, peligro no habÃa (aunque nunca se sabe, e impresiona ver tanto bombero y policÃa con mascarilla) pero no han querido que me quedara sola toda la tarde en el rascacielos vacÃo y gaseado…
Vamos que ha estado divertido. Cañitas, siestecita, jabber, librito, ducha, verduras a la plancha… que lujo la jornada continua… aunque haya durado poco.



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