Abrazos en fuga
Nunca me gustó facebook, que le voy a hacer. Pero la verdad es que para mà ha tenido su utilidad. A través de su plataforma encontré a (o más bien me encontraron) dos amigas muy queridas con las que habÃa perdido el contacto. También me dio la oportunidad de intercambiar comentarios con mi prima, algo que a través del correo electrónico no habÃa surgido.
A pesar de estos encuentros que sinceramente me alegraron muchÃsimo, seguÃa sin encontrarle la gracia y sobre todo, seguÃa sin entender bien su funcionamiento, lo cual, a parte de hacerme sentir torpe me producÃa una gran incomodidad. Nunca estaba segura de si estaba mandado mensajes públicos o privados, nunca sabÃa a ciencia cierta si habÃa conseguido aceptar el osito de peluche que me enviaba un contacto sin enviarselo al resto de mis contactos (algunos de los cuales no sé si entenderÃan bien el mensaje).
Hoy ha vuelto a pasar y ya estoy un poco harta. Los fans de esta plataforma pueden llamarme obtusa y alegar que no me he molestado en aprender su funcionamiento. Puede que tengan razón. En mi defensa diré que a) una plataforma de este tipo debe ser algo más intuitiva y b) no soy una lumbrera pero mi nueva plantilla estaba medio en inglés medio en alemán, tiene un css de los más rebuscados que he visto, textos absurdos en varios sitios y además es disléxica (la imagen que veis aquà a la izquierda tiene un align=”right” como una casa).
Oye, pues he conseguido modificarla, pero con facebook… como que no.
Todo esto viene a cuento para decir, que a mà me encanta dar abrazos, que conste pero que si alguien ha recibido una especie de abrazo virtual de mi parte… en fin, sólo aclarar que yo no soy de esas. Como decimos en Las Indias, las cosas claras y los abrazos sin plataformas.


