Agosto 30th, 2005 by
María
Para que queremos verano una vez que se acabó el tiempo libre para viajar y disfrutarlo y que todo el mundo ha vuelto a la ciudad trayendo sus coches consigo y sin que hayan terminado las obras. Por mí, puede irse por donde vino. Claro que dentro de unos meses, cuando una mañana oscura entre en el baño y alguien se haya vuelto a dejar la ventana abierta durante la noche, me acordaré de estos días, y mucho.
Muchas noches cuando intento dormir, imagino que mi cuarto es una de las pequeñas celdas que forman una gigantesca nave que surca los océanos, o el espacio exterior. La mayoría de las veces, puedo llegar a sentir como se mueve.
Entre las celdas, juntas pero aisladas, la incomunicación es (aparentemente) total. Hilos invisibles cuyo número se acerca cada vez más al infinito, comunican unas celdas con otras. Los hilos a veces se rompen. Entonces, la sensación de soledad es absoluta, en ocasiones angustiosa.
De todas formas esto no suele ocurrir. Un caso de desconexión de dos meses como el mío no es habitual y suele responder a una conjunción de incompetencias perfectamente evitable. Además da pie a visitar a los amigos, probar nuevos locales y prácticar la caza de la red inalámbrica por la jungla de asfalto.
La imagen tampoco tendría por qué resultar tan dramática. Pero estos días vuelvo a sufrir de esas pesadillas que no se recuerdan pero que dejan un poso de plomo en el alma, que te hace llegar tarde al trabajo por el sobreesfuerzo para subir las escaleras del metro, y que le quita a eso de levantar el boli el poco sentido que le quedaba.
Pero aunque no lo parezca y aunque lleve fatal eso de haber vuelto al curro tras cuatro semanas de vacaciones, hay mucho que celebrar.
Lo primero es que mi pequeño portátil está de estreno, Ubunteado por gentileza de la asistencia técnica Ugarte & Cía., parece un ángel del ciberespacio.
No sólo eso. La Sombra más luminosa de la blogosfera, a parte de ser de nuevo nuestra bola de cristal, ha estrenado nuevo blog, Terraforming, ofreciendo al mundo y al espíritu copyleft lo mejor de su obra como diseñador gráfico.
Además, cada día disfruto más con los posts de Pere, Lobo se supera a sí mismo, a Tetsuo y a Imane no hay quien les pare, Amaya está haciendo el viaje de su vida, tenemos portada nueva, nueva sección (CiberPolítica) y nuevos CiberInvitados, un Marathón único a la vista y gracias a la poca vergüenza
de Netoratón publicando fotos, pronto seremos las nuevas estrellas de la Canción del Invierno.
¿Qué más se puede pedir en la trágica vuelta de las vacaciones para que todo cobre otro color?
Agosto 26th, 2005 by
María
He vuelto. A Madrid, al trabajo y espero que también a escribir todo lo que me gustaría; que el final del verano no debe suponer sólo la vuelta a la fría y sorda oficina, y a la ciudad que echa tanto en falta el mar (que por no tener, ya no tenemos ni río, secado o desviado- no sé- por Albertus Ruíz-Gallardonius y sus implacables tuneladoras). Aprovechemos la vuelta al cole para tomar o retomar (según el caso) la frenética actividad bloggera bloqueada por el calor o la falta de wifi en las playas.
Por cierto, que llegó el esperado kit ADSL ( justo antes mi emigración anual a Barna) pero esos duendecillos que me estropean la nevera y la cisterna cada dos por tres ahora tienen colegas en Timofónica y cuando fuimos a instalarlo descubrimos que nos habían cortado la línea por cobrarle el mantenimiento a la persona equivocada y rechazar ésta el pago. En dos semanas recuperaremos la línea previo pago de la correspondiente sanción. Vamos, que cuando vuelva a conectarme en casa no me lo podré creer. No obstante, ayer confirmé mis sospechas al descubrir que en un colegio religioso cercano a mi casa hay una red wifi estupenda y un poyo en la puerta bastante cómodo si no llegamos a las lluvias del otoño en esta situación.
Menos mal que aún hay asilo para los sinwifi, buenos hermanos que además ¡se casan!, celebrando la boda más divertida y auténtica a la que he asistido. Bodorrio ciberpunk en una piscina municipal de lujo, en un pueblo precioso de la profunda Extremadura que merece reportaje, docu, peli, libro y mención en toda guía que se precie (en la ciberpunk-en proyecto-ya se encuentra por descontado), gracias a sus ciudadanos, hijos adoptivos, infraestructuras, hermosos paisajes y como no a su siempre necesario Señor Alcalde al que además, le queda muy bien el cuello Mao (y no es peloteo, Quico).
Boda entre amigos, risas, cerdo ibérico, bañitos y karaoke.
Se echó sinceramente de menos a los ausentes.
Inmejorable fin de vacaciones después de la super escapada portuguesa, seguida de la inolvidable semana en Barcelona, llena de luz, mar, colores, juergas, el fantasma de Ramón y conversaciones nocturnas tranquilas e interminables, acompañada de tres amigos emigrados a la ciudad cada uno por su lado y atados de alguna forma a ella por necesidad, amor y aún algo de curiosidad, por lo que las reflexiones sobre Barcelona y su gente surgían a menudo. La relación de amor-odio parece al final resultar inevitable para los foráneos. Yo sigo siendo visitante, así que de momento, mi amor sigue intacto.
Parece que este comienzo de curso es como los otros, compañeros con depresión pos-vacaciones, declaración de intenciones para hacer ejercicio diario o aprender a tocar la guitarra y coleccionables inverosímiles como el actual Monte su Casa de Muñecas Andaluza. Pues no. Como dice La guía del autoestopista galáctico: ‘Don’t panic’, pero este será el curso definitivo. Y si no… a seguir jugando.
Agosto 19th, 2005 by
María
Todo bien por el noreste con el centro de operaciones en la terraza de L’Hospitalet. Las nubes persisten, y a la vez que enturbian el pensamiento dan también al mar un color que no tiene nombre y que atrapa tu mirada hasta que te duelen los ojos. Poco tiempo para conectarme. Mucho que hacer en pocos días. Mucha gente con la que quedar y noticias no muy alentadoras.
Aunque Ramón haya dado al fin señales de vida, al menos yo, no me quedo tranquila. Si no hubiera ido a Els Quatre Cats, si no hubiera conocido a Eduard y a Carlos, si no me hubieran facilitado el móvil de Magalie y hubiera quedado con ella hoy me hubiera sentido algo aliviada al descubrir la actualización de Ramón.
Magalie salió unos años con él cuando este vivía en Barcelona, ahora es una de sus mejores amigas y siempre se veían cuando el pasaba por aquí; hablaba maravillas de ella. Le doy la razón. Magalie, de madre francesa y padre extremeño, criada en Santa Coloma, es una de las personas más dulces y cariñosas que he conocido, con unos ojos azules que hacen perder el sentido.
Puede que sea la última persona que ha visto a Ramón, hace poco menos de dos semanas. Se vieron por última vez en la misma terraza en la que quedé con ella, en la plaza del Rey. Unos diez días antes, Ramón le había pedido las llaves de un piso que ella tenía vacío en el Raval a pesar de odiar ese barrio y de tener su propio piso en el carrer de Provença. Magalie también vio a otro Ramón y no consiguió hablar con él de otra cosa que no fuera el cambio climático o los próximos estrenos cinematográficos doblados al catalán. Le dijo que en su piso tenía problemas con la caldera, pero nada cuadraba. Pensando en la posibilidad de que quisiera escoderse, el Raval no nos pareció un buen sitio a ninguna de las dos y cuando ella volvió al piso, no sabe exactamente por qué tuvo la sensación de que allí no había dormido nadie. Tenían que volver a verse, pero Magalie recibió las llaves del piso por correo.
Ramón: no he podido dejarte un comment en tu blog pero supongo que nos sigues leyendo. Ya está bien. Si realmente todo va bien como le dijiste a Magalie, tranquilizanos un poco más. Llama o escribe un mail. Estamos aquí para lo que necesites. Ya sabes que David se casa el lunes. Ya sabes donde, te esperamos.
Agosto 17th, 2005 by
María
Continúan las mejores vacaciones que he tenido en años. Tenían razón los que me decían que las improvisadas son las mejores y que los cambios a plan B ya sea por instinto o por necesidad resultan estar
dirigidos por el destino.
En tres días, de los baños termales de Alhama de Aragón (que resultaron ser los que frecuentaba mi abuela Carmen) a Lisboa pasando por Sigüenza, Santa María de la Huerta, Oropesa, Trujillo, Évora, Cascais, Sintra y Cáceres, por autovías sin fin y carreteras secundarias de ensueño llenas de fotos, música, bosques y desiertos.
Hoy me despierto por tercer día en Barcelona, en la nueva casa del viejo amigo que siempre te recibe con los brazos abiertos, la nevera llena y la mejor terraza del mundo. No nos veíamos desde hacía justo un año, cuando subí a Barna para el puente de la Virgen de agosto, como este año. Puede convertirse en una bonita tradición.
LLovió mientras dormía. Al despertar, la terraza está fresca, la tumbona aún mojada, las velas y los restos de la velada nocturna se sacuden aún las gotas y el Sol se pelea con las nubes espesas que llenan todo de una luz espectacular.
Barcelona está tranquila, húmeda y preciosa. El Mediterráneo y yo, encantados de volver a vernos.
Todo es perfecto, todo en calma. Pero igual que las nubes vuelven una y otra vez a tapar el Sol, una idea me nubla también el pensamiento: Ramón, más de un mes ya, sin noticias.
Recuerdo las primeras semanas, cuando empezaba a enfadarme sin razón por el injustificado silencio de alguien a quien quieres que ha estado ahí a tiempo completo hasta que un día deja de llamar, de coger el teléfono y contestar los mensajes, dejando pistas contradictorias, confusas y dispersas, y cosas pendientes.
¿Dónde estás? y sobre todo ¿cómo estás?
Entre sueños recuerdo lo que me contaba sobre los años que pasó en la Ciudad Condal, relaciones, negocios, una casa, una chica; y me pregunto si Barna sería un buen lugar para desaparecer. La última vez que hablamos por teléfono más de 10 segundos y sin que cortara apresuradamente él estaba aquí. Me pregunto si aún en el Barrio Gótico las piedras repiten su nombre.
Agosto 4th, 2005 by
María
Jueves caluroso. Problemas con la tarjeta de crédito. No money again. La casa vuelve a revelarse y a parte de no llegar el kit ADSL la electrónica y la hidraúlica empiezan a estropearse en cadena.
No importa. Mis padres me han dejado el coche para la gran escapada estival. El destino es secreto hasta que se me ocurra un sitio donde ir.
Mientras tanto me arruino pagando el parkímetro que los alcaldes de Madrid tan amorosamente nos imponenen sin olvidarse ni un huequito, que aunque sea agosto y no haya coches, la recaudación es la recaudación.
Tengo que recoger mis lentillas nuevas (ya me daba a mí que a las cosas les faltaba nitidez, veremos si con la nueva graduación la cosa cambia), y como sigo a mi optometrista allá donde va, tengo que cruzar la frontera, es decir, el paseo de la Castellana, al barrio de Salamanca, esa curiosa concentración de locales aburridos, collares de perlas, votantes del PP y metros cuadrados carísimos.
La óptica está cerrada, llegué demasiado pronto. Aunque eso de cruzar la frontera varias veces no me gusta demasiado, pues en una de estas no me dejan volver o me detienen por tráfico de ideas, que nunca se sabe, decido volver al barrio para hacer tiempo.
Pero, aunque es imposible perderse en este barrio-cuadrícula, mi sentido de la orientación y alguna que otra obra pueden con todo y en medio de la reorientación se me ocurre una idea genial.
Aparco el coche en el primer sitio a la sombra que encuentro, saco el portátil de la mochila y…
Sííííííí!! Aquí estoy chicos, retrasmitiendo desde la acera del número 45 de alguna calle del otro lado de la frontera del mundo ciberpunk conocido.
La gente que pasa me mira de forma extraña, pero parecen inofensivos. Está todo bastante limpio. Observo ausencia de bares o similares al menos en la vista preliminar. En cambio hay gran cantidad de todo-terrenos aunque no parece haber terreno no asfaltado en los alrededores.
Supongo que por ser la hora de más calor no hay por la calle más que familias que cargan coches enormes de todo tipo de bultos rumbo a la colonia playera que toque.
Por ese mismo motivo (el calor) y porque en el coche todavía no hay baño, creo que voy a cortar la comunicación por el momento que hoy el viento no ayuda nada.
Agosto 2nd, 2005 by
María
Medidas para luchar contra las crisis de posteo:
1. Escribir tosos los días, aunque sea para contar que te has levantado y después de tomar unas tostadas con aceite y ajo has salido al parque a matar palomas.
Volver a los orígenes, a tomarlo como diario-terapia que te va llenando de cosas buenas según sacas palabras, como haciendo limpieza.
2. Relajarse, respirar hondo dejando que la pantalla te inunde; tensar y destensar músculos al viejo estilo para concentrarse en los dedos que empiezan a moverse solos, bailando sobre el teclado. 
A veces no se tiene el ordenador a mano y hay que buscar alternativas para retener de alguna forma la sensaciones cuando en Madrid nieva flores en agosto, cuando nubes de tormenta de un color imposible coronan tu edificio favorito o cuando el Sol y el viento entran a buscarte por la ventana para rescatarte de la peor pesadilla.
Cuando no sabes por donde tirar, cuando nada tiene respuesta ni sentido, alguien llama por teléfono, una puerta se abre para ofrecerte conexión con copa de ron incluída y después de esa puerta una ventana de jabber en la esquina inferior y después otra y otra.
Así sabes que todo se arreglará, lo de dentro y lo de fuera, lo mío, lo tuyo y lo nuestro. Venceremos a los enemigos, ya sean éstos los Sith de la blogosfera, los resucitadores de muertos o nuestros propios sueños dándose contra el muro que construímos sin darnos cuenta.
Este post ha sido escrito gracias a Wi-fi-Ugarte con las amenas noches del patio de su casa.
Agosto 1st, 2005 by
María
Comienzan las vacaciones. Desde mis tiempos de estudiante, que por alguna razón parecen muy muy lejanos y como de otra galaxia, no tenía vacaciones en verano y mucho menos en agosto, ese mes tan acaparado para ello.
En realidad, del fin de la uni no hace tanto, apenas 3 años. Y no es que parezcan 3 siglos, lo que parece es que la que estudió la carrera fue otra y no yo, ya que percibo esos recuerdos como los de una vida anterior más que como los del pasado de esta.
Pero no es apariencia, es la realidad. No soy la misma, y esto no puedo compartirlo pues los cambios más o menos radicales que todos sufrimos y disfrutamos no tienen que ver con el que yo empecé a experimentar hace unos diez meses pero que empezó a materializarse hace siete y que no me siento capaz de explicar.
Sólo puedo decir que fue un buen cambio, que fue el resultado de salir de un agujero en el que estuve mucho tiempo buscando algo que iba a encontrar simplemente saliendo, y también, simplemente escribiendo.
Ahora, esta crisis de creatividad que se manifiesta perfectamente en el caos de este post tiene que acabar de forma parecida. Ahora que ciberpunk está a todos los niveles más animado que nunca, ahora que estoy mejor armada que nunca para luchar contra cualquier fantasma, me bloquea de nuevo el deseo mal canalizado de estar a la altura de la grandeza que me rodea.
Las excusas se me acaban con el comienzo de las vacaciones. Tiempo era lo que pedía y siempre hay que tener cuidado con los deseos, cuando se cumplen no puede uno escoderse.
Todo irá bien porque está la mitad del camino hecho. Como decía nuestro presidente antes de ser elegido (y con otras palabras un psicólogo en sesión de hipnosis regresiva): Todos los logros, todos los grandes triunfos que se han conseguido, se han soñado antes.
Eso no quiere decir que sea fácil, pero anima mucho.